Y las fotos... Recuero perfectamente la emoción que sentí al ver cómo iba surgiendo del papel en blanco la imagen de la primera fotografía que positivé. Tenuemente al principio, cada ola en el líquido revelador intensificaba la imagen de lo real que yo recordaba haber tomado con mi cámara unos días antes. Y de repente...allí estaba: fijada para siempre, rescatada del tiempo y del olvido. Pero...Puro espejismo. No es real ,sólo es una foto. Desde entonces mantengo una relación ambigua con la fotografía; marcada por la tensión continua entre lo real y lo ficticio. Estoy hechizado; suspendido a perpetuidad entre el rechazo de la mentira y la promesa de la verdad. Supongo que por eso acompaño de palabras a las fotos que hago. Las agrupo de forma que cuenten una historia o invento títulos para ellas que pueden ser falsos...o no; porque igual que las fotografías, las palabras no son la realidad, pero también nos gusta servirnos de ellas para confundirla o para iluminarla.

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